El proceso de elaboración comienza en la selección de los cerdos grasos, alimentados naturalmente, castrados y de 130 Kg. en canal.
Con estos cerdos se obtienen carnes maduras y suaves, idóneas para la elaboración de lomos y chorizos. Con la utilización de este tipo de carne se aprecia un sabor natural, sin sabores extraños, de difícil identificación, como ocurre con los embutidos que cuentan con aditivos artificiales y no utilizan este tipo de cerdos.